Futbolín o Futbolito: Jugar no es (solo) cosa de críos.

Antes del futbolín fue el fútbol. Sí, lo del fútbol muchos lo llevamos desde pequeños en el ADN. Yo creo que algunos de mis amigos aprendieron a decir antes “pásala que estoy solo” que “mamá”.  

Las tardes después del cole de mi infancia las recuerdo todas jugando al fútbol. Todas. Y todos queríamos fichar por un equipazo.

Y antes del futbolín también fue la pachanga. Esa versión informal que en mi barrio es fútbol de primera división.

Si estamos diez o más, pues dos equipos y dos porterías, y si estamos menos de diez, pues a gol-portero: todos marcamos como héroes, a todos nos marcan, y al acabar, pues unos botellines, que no son la Copa del Rey, pero como si lo fueran.

Y así recuerdo todos los domingos por la mañana desde los casi veinte hasta los treinta y tantos. Todos.

Después llegó el fútbol de mesa.

 

Tomando las medidas del futbolín con un metro de Ikea.

medidas futbolin bar

Te voy a contar lo que mide una mesa de futbolín, pero antes me gustaría contarte por qué decidí que era el único mueble imprescindible en mi casa y cómo convencí a mi mujer a mi suegra de su importancia (en realidad, mi mujer, aunque podría vivir sin él, también juega y nunca puso pegas).

Los de la cuadrilla seguimos siendo los mismos, pero con los años unos se casaron y se mudaron de barrio, otros se marcharon por trabajo a otra ciudad, y lo de juntarnos cada domingo a jugar… pues se fue complicando.

Un futbolín en casa.

Pero donde hubo fuego, como dicen, pues quedan cenizas, y cuando yo me casé tuve claro que en mi casa iba a haber una mesa de futbolín. Mis amigos, encantados.

Nos compramos una casa en una parte nueva del barrio y había que amueblarla.

Mi suegra, que rompe moldes y es un amor, con toda su buena voluntad (y su gusto un poco conservador) nos quería organizar la vida echar una mano.

El día que fuimos a Ikea llevaba el catálogo memorizado y sabía exactamente todo lo que necesitábamos: un dormitorio de matrimonio, un cuarto para el niño cuando llegue, el baño principal, el otro, un despachito para cuando os traigáis trabajo a casa y el cuarto de invitados.

¡Quieto parao! Casi me explota la cabeza. ¿Cómo que “cuarto de invitados”?

 

El cuarto del futbolín no es el futbolín del bar.

Me costó un poco convencerla de que mi proyecto de la habitación para el futbolín era algo más serio y sofisticado de lo que podía parecer.

No era solo sustituir las dos camas y la cómoda por una mesa de futbolín, era convertir la habitación en un cuarto temático en el que aprender todo lo relativo al fútbol de mesa, compartirlo con los amigos y seguir manteniendo el entusiasmo por meter goles que nos había unido desde críos.

Las medidas del futbolín y mi proyecto completo:

Ahora sí, te cuento el proyecto completo con el que convencí a mi suegra de que era una gran idea convertir aquel cuarto en la sala del futbolín.

El futbolín va en el centro de la habitación.

Hay mesas de varias medidas según los modelos:

  • La altura más habitual  es de 90 cm. Aunque puedes encontrar de unos 80-85 cm y hasta de 100 cm. de alto
  • El ancho oscila entre los 76 cm y los 95 cm sin contar las barras y sus empuñaduras.
  • El largo, en proporción a la anchura, puede variar de los 140 cm a los 168 cm.

Yo elegí una mesa de 90 x 95 x 165. La habitación es amplia y aún queda espacio de sobra para el resto.

 

 

Quién inventó el futbolín: un invento de aquí y de todas partes.

Al fondo de la habitación va un sofá-cama (¡toma, ya tienes “cuarto de invitados”! casi convencida) con una mesa baja y una estantería con algunos libros, muchos de ellos sobre la historia del futbolín o su reglamento y técnicas de juego.

Y sobre la pared, un cuadro de Alejandro Finisterre, el inventor del futbolín.

La patente del futbolín español

Darle importancia a la historia del futbolín y hacer un pequeño homenaje a su creador fue suficiente para que mi suegra mirara aquel “cuarto de juegos” con otros ojos.

Y de paso, todo el que pasa por allí a echar unas bolas, termina aprendiendo un montón sobre los orígenes del fútbol de mesa.

Te resumo:

Alejandro Finisterre era el seudónimo de un inventor, poeta y editor gallego, Alexandre Campos Ramírez, quien ideó el fútbol de mesa en 1937.

Tras ser herido de gravedad durante un bombardeo a Madrid en la Guerra Civil, en su recuperación en el hospital, coincidió con niños cuyas heridas no les permitían jugar al fútbol. Finisterre se inspiró en el tenis de mesa para idear un juego de fútbol para aquellos chavales: así nació el futbolín español.

Sí, matizo lo de “futbolín español” porque hay constancia de que el juego del fútbol de mesa ya existía en otros lugares de Europa y América en fechas anteriores.

Mightymast Leisure Gemini - Futbolín
  • Futbolín con cuatro patas
  • Adecuado para usar en el hogar
  • Suave deslizamiento de los mástiles

Otras patentes en la historia del futbolín

La primera patente del fútbol de mesa está fechada en 1890 en España.  Así que, aunque técnicamente la de Finisterre no fue la primera, sí podemos responder con cierto orgullo cuando nos pregunten dónde se inventó el futbolín, que fue aquí.

Posteriormente, encontramos la patente del table foosball en Inglaterra en el año 1913 o las patentes del töggole en Suiza y del table football en EE.UU en el año 1933.

Sí, todas anteriores a la de Finisterre.

Pero estas patentes hacen referencia al futbolín de una sola pierna (los “jugadores” tienen ambas piernas juntas) actualmente considerado el modelo internacional, mientras que en la mesa creada por Finisterre, los jugadores tienen las piernas separadas y este es el futbolín español.

Yo elegí el de dos piernas.

futbolin madera

Las reglas del futbolín

En el futbolín hay campeonatos profesionales, federaciones, árbitros y, por supuesto, un reglamento oficial que rige el juego.

Este reglamento contempla desde cuestiones técnicas del manejo de los “jugadores” por los deportistas que los manipulan, hasta el lenguaje y comportamiento de estos últimos.

Pero en mi casa jugamos así, como se suele decir.

Normas para jugar al futbolín en mi casa

La mayor parte las hemos sacado del reglamento oficial y las hemos adaptado al entorno doméstico, otras son cosecha propia y responden a necesidades muy concretas.

Te cuento cómo jugar al futbolín en casa y las normas que nos funcionan:

  • El mando no se gira (salvo si juegan los niños): el conocido como molinete que consiste en girar repetidas veces el mando 360º hasta que le das a la bola, no vale.
  • No vale zarandear la mesa, por supuesto.
  • No vale meter la mano en el terreno de juego (esto principalmente lo recalcamos cuando juegan niños).
  • Gana la pareja que meta antes 7 goles (toda bola que entra en la portería, aunque rebote y salga, cuenta como gol).
  • Y los niños, si se aburren, pueden ir al salón a cenar pizza y ver la película Futbolín.

Esta última vamos a tener que modificarla porque la pizza, bien, pero la misma película una y otra vez parece que les aburre.

 

Última actualización el 2019-10-13 / Enlaces de afiliados / Imágenes de la API para Afiliados